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Aquí, desenredando canciones.


Playlist: 
Charlie Beale - Big Boss Man 
Monkees - I'm A Believer 
Gregory Porter - Liquid Spirit 
Della Reese - It's So Nice To Have A Man Around The House 
Paul Anka - Eso Beso 
Elvis Presley - Bossa Nova Baby 
Locución: floritura dj 
Duración de la pista musical: 16.10 min. 


Sé lo que apalabrar significa. Entonces únicamente diré “Al amor, uno tendría que maldecirlo”(De eso, no creo ni una palabra) Que no nos engañen las promesas. Solo un día dura la loca esperanza. En un instante, amémonos. Más vale eso que para siempre. Amémonos mientras el deseo. Enardezca nuestros corazones. Porque ya tendremos toda la vida. Para llorar la felicidad ausente. Liliane Wouters 

La vida es una fiesta de disfraces en un cuarto de espejos invertidos y nos probamos máscaras y frases y risas y disgustos y vestidos y besos y zapatos y antifaces y libros y condones y latidos y corbatas y miedos y qué haces y cómo estás y miércoles y olvidos. La vida es una fiesta de disfraces con máscaras y rostros confundidos, con espejos farsantes y veraces, con ojos sordos y ciegos oídos. La vida es una fiesta de disfraces: eterna danza entre desconocidos. Alexis Díaz-Pimienta 

Amour fue la mejor película del año pasado —y quizá, de la década. Amor es la suma de las cuatro letras que más repican tras las campanas del (disculpen desde aquí el retraso en responder, pero he de vivir) Consultorio Sentimental. “Nothing is mysterious, no human relation. Except love” afirma Susan Sontag. Somos la generación que cruza en rojo sin mirar, pero tiene miedo a enamorarse, leo en algún sitio. Me aburro —mucho— de pataleos, del no estoy preparada y el no sabe lo que quiere que se repiten y repiten tras cada carta. Qué pereza. Hasta un correo, viene desde Navarra, es duro. Sincero. Que hablamos mucho “esos” (ya sabéis quiénes) que escribís en revistas sobre vivir, beber y enamorarse. Que damos rodeos (nosotros, los hombres —así, a lo bestia) que no tenemos pelotas, que nunca hablamos de “eso”, y que “eso” tiene nombre: se llama amor. Que basta de canciones, de películas de autor y frases de otros. Que somos unos niñatos, que basta de escondernos —esto lo dice en segunda persona, donde más duele— tras párrafos de Umbral y Hornby, frases ingeniosas, platos de Nerua, Chardonnays de Montrachet y la cómoda distancia del que escribe desde la grada. Que basta de distancia. Que me moje. Que hable de amor. El amor es un millón de enfermedades distintas y —a su vez, la cura para todas ellas. Amor es “Cuando mi mami le da a mi papi la mejor pieza de pollo”, meter la cabeza en su jersey y saber que —sólo entonces— todo estará bien. Los domingos tarde, un karaoke en cada atasco y el silencio en el café del desayuno. Belleza, impulso, ternura y elegancia. “Amor” es la última palabra del poemario que Sylvia Plath envió al Observer el mismo día que se suicidó. Tenía 31 años. El amor puede ser breve o eterno, pero siempre esconde confianza y calambre. Sin uno de esos dos puntos esta carta se titularía Afecto o Pasión; fantásticos titulares, por cierto. Amor (también) es pedalear cuando no quieres, bajar la cabeza, doblar rodilla y aceptar la derrota; admitir —no es fácil— que estás vendido, que eres tan frágil como un portazo; las tonterías del candado, las cartas a mano y los recopilatorios en cintas de cassette. Amour es una ráfaga de eternidad en este hoy de apareamiento, adicción y serotonina. Amor es, en fin, no querer que se vaya. Nunca. Jesús Terrés 

El campo de marte de las ciudades está preparado para absorber el ocio de un hombre solo cada trayecto tiene su itinerario dibujado sobre coordenadas cuyo origen son las tensiones entre lo anhelado y lo obtenido debajo de todo y de todos subyace con la vulgaridad de un slogan una especie de consigna que bien podría ser una declaración de amor o de guerra: te deseo el doble de lo que me deseas. Carlos Ardohain 

Nos conocimos como se conocen dos hielos dentro de un mojito: derritiéndose con solo mirarse. Fue en el ombligo de WhatsApp, pero pronto decidimos jugar a la sirena varada en el bar de la calma. Pedimos gintonis con rodajita de manzana verde, nos movía el deseo a bebernos sin calma y llegaron los besos con descaro llenos de caricias urgentes. Y después de aquel dia llego la suave brisa del segundo. Nos sentimos muy cómodas en el diseño de nuestro catalogo de deseos. No tenemos marca ni publicidad. Somos marca blanca. No hacemos daño a nadie. Y somos felices…que no es poco. Olivia/Alex Howard 

Cuando nos dirigimos al amor todos vamos ardiendo. Llevamos amapolas en los labios y una chispa de fuego en la mirada. Sentimos que la sangre nos golpea las sienes, las ingles, las muñecas. Damos y recibimos rosas rojas y rojo es el espejo de la alcoba en penumbra. Cuando volvemos del amor, marchitos, rechazados, culpables o simplemente absurdos, regresamos muy pálidos, muy fríos. Con los ojos en blanco, más canas y la cifra de leucocitos por las nubes, somos un esqueleto y su derrota. Pero seguimos yendo. Amalia Bautista

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